¿Quieres casarte? Si eres chico, no olvides regalarle un fantástico anillo de pedida para quedar como un rey. Pero si no te fías de él, elígelo personalmente. Aquí doy algunas ideas para lucir
Como ya os conté hace unas semanas, este año me caso. Por el momento estoy muy tranquila (aún me quedan nueve meses, bueno ocho y medio), pero me imagino que es porque lo peor está aún por llegar.
Pero, ¿por qué me caso? Obviamente, porque me hace ilusión y, además, porque me lo han pedido. Cada pareja es un mundo.
Puede ser una pedida romántica, sencilla, una puesta en común entre los dos, ¡¡da igual!! Cualquier opción es buena si ambos estáis de acuerdo. Y en esto de la pedida un clásico ha sido siempre y sigue siendo…
“El anillo de pedida”, valga la redundancia.
Aquí tenéis una variada representación de anillos de pedida.
Yo, si os soy sincera, no creía que lo fuera a tener. Mi “futuro” es tan reacio a esto del “bodorrio” que yo pensaba que bastante milagro seria que quisiera montar uno, como para, encima, hacerlo como mandan los cánones.
Pues una vez más me sorprendió y hubo anillo.
Me encantó todo lo que rodeó el momento (el dónde, el cómo el cuándo) y, en cuanto al regalo en cuestión, el que eligió me dejó sin palabras. Pero a pesar de lo que os he contado, sé de más de una y más de dos que han elegido su propio anillo, bien por no fiarse de los gustos de él, bien porque son de elecciones muy especiales.
Éste es el mío. Es oro blanco con trece diamantes. A mí, ¿qué os voy a decir?, ¡¡me encanta!!, pero como veis, para gustos, los colores. Hay mucho donde elegir.
En esto de los anillos de pedida, hasta donde sé, hay dos tipos fundamentales. Uno es el llamado solitario, que es anillo clásico de toda la vida, que consiste en el aro y una buena piedra en el centro que sobresale. Cuanto más grande es el diamante…, bueno, qué os voy a contar.
El otro modelo es aquél en el que no hay una única piedra sobresaliente, sino que tiene varias más pequeñas que forman una hilera -como el mío, vaya-. Como en el primer caso, suelen ser diamantes, varios y más pequeños, sobre oro blanco.
El solitario tiene en esta imagen una variada representación. Son de modistos muy conocidos. Os los pongo de izda. a dcha. y de arriba a abajo: Antonio Pernas y Ángel Schlesser; Devota & Lomba; Roberto Torreta y Elio Berhanyer.
Esto es lo más habitual, pero para gustos los colores y sobre esta base hay cientos de variaciones. Las firmas más prestigiosas, como
Cartier o
Pedro Durán, tienen colecciones específicas, pero cualquier joyería que se precie tiene diseños preciosos para todos lo gustos y para todos los bolsillos.
Éste es el primer paso. ¿Lo has dado? La semana que viene, te cuento más…
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